

Principal productor de café y leche de Brasil, Minas Gerais es, además, el segundo estado más industrializado del país, lo que lo convierte en un polo de negocios y gastronomía. Su principal atracción turística es el patrimonio de arquitectura y arte colonial conservado en las ciudades históricas que prosperaron con la extracción de oro en el siglo XVIII; entre ellas, Diamantina y Ouro Preto son Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Minas Gerais encanta también por la variedad de serranías, ríos, cascadas, cañones y cuevas, y por el clima agradable durante todo el año, propicio para la práctica de deportes y senderos. La Serra do Cipó alberga varias especies vegetales raras y mamíferos como zorros, lobos de crin, osos hormigueros, panteras y tigrillos. La Cáscada Véu da Noiva, en la Serra do Cipó, y la Cáscada de Tabuleiro, más alta de la provincia, están entre los principales atractivos. En el sur, el destaque son las estancias hidrominerales.
La capital, Belo Horizonte, es famosa por su arquitectura - contemporánea y eclética - y por el gran número de bares y museos. Desde 2004, la ciudad recibe el BH Open, etapa del circuito mundial de Tenis en Silla de Ruedas, y en 2006 recibió una disputa de la Copa Davis de Tenis. El año de 2012, São Sebastião do Paraíso será el escenario de la Copa América Sub-18 de Baloncesto Masculino.
Minas es la cuna de Pelé, mayor deportista de la historia del Fútbol. La provincia tiene además tradición en el voleibol: son de la provincia el opuesto João Paulo Tavares, medallista de plata por la Selección Brasileña en los Juegos de Pequín, en 2008, la delantero central Fabiana Claudino, que conquistó el oro en Pequín, y el líbero Serginho, medallista de oro en los Juegos de Atenas, en 2004, entre otros.