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Tregua Olímpica: 12 siglos promoviendo la paz a través del deporte en tiempos de guerra

Por Rio 2016

Con Rio 2016 anunciando el tema escogido para la Tregua Olímpica el lunes en las Naciones Unidas en Nueva York, damos una mirada a los orígenes de esta antigua tradición

Tregua Olímpica: 12 siglos promoviendo la paz a través del deporte en tiempos de guerra

Entrenados diariamente para la guerra, los griegos competían en paz durante los Juegos de la Antigüedad (Foto: Getty Images/Peter Macdiarmid)

¿Por qué los griegos establecieron una Tregua Olímpica en la Antigüedad? Porque, como sus ciudades-estado vivían en guerra, era la única forma de que los atletas, espectadores y comerciantes pudieran desplazarse para asistir a los Juegos Olímpicos, realizados en el verano tras la cosecha cada cuatro años. Las ediciones que se llevaron adelante entre los años 776 a.C y 393 d.C. están testimoniadas por documentos y objetos.

Pero, ¿cómo surgieron los Juegos Olímpicos? Leyendas explican su origen. Zeus o Heracles habrían sido los primeros atletas olímpicos.

Una de esas leyendas relata que, tras vencer a su padre Kronos en la disputa por el mundo de los mortales, Zeus “convocó” a un equipo de dioses para conmemorar el triunfo. Esto habría inspirado los Juegos Olímpicos, que pasaron a ser promovidos en la región griega de Olimpia, en un monte consagrado a Zeus.

O, en la versión del poeta Píndaro (518 a.C./438 a.C), Heracles habría sido el precursor de los Juegos para celebrar su venganza contra el rey Augías, a quien debió limpiar sus establos como tarea de lo que se conoce como el quinto de sus 12 trabajos.

Para los griegos, los héroes eran hombres fuertes y valientes, casi dioses. Cuando uno de ellos moría, organizaban carreras, corridas de carruajes y luchas en su homenaje.

 

Espacio sagrado

El “marco oficial” de los Juegos de la Antigüedad se remonta al 776 a.C., cuando Ífito, rey de Élide, oyó en el Oráculo de Delfos que el caos en el Peloponeso, infestado de plagas y guerras, sería superado cuando los Juegos se volvieran a celebrar. Así, Élide, Esparta y Pisa –ciudades-estado del sur de Grecia- firmaron un pacto que definió un área alrededor de Olimpia como un espacio sagrado e inviolable, y también acordaron que habría una tregua en las hostilidades durante los Juegos Olímpicos.

Como vivían en guerra, los combatientes entrenaban de forma diaria. Ahora les tocaba probar sus habilidades en Olimpia en tiempo de paz. Todas las ciudades-estado fueron invitadas a enviar representantes, los que necesitaban un salvoconducto para atravesar territorios, muchos de los cuales en manos de enemigos.

Así se creó la Tregua Olímpica.

Cada cuatro años, los mensajeros (spondophoroi en griego) salían de la ciudad de Élide en la primavera para atravesar toda Grecia convocando a los interesados en participar de los Juegos.

Para los griegos antiguos, el cumplimiento de la Tregua Olímpica (determinada por los organizadores de los Juegos) era una obligación moral. Había sanciones severas para quienes la infringieran

 

El público en general seguía las competiciones griegas de la Antigüedad desde lo alto de las colinas (Foto: Getty Images/Sean Gallup)


Con el compromiso de no agresión (que comenzaba siete días antes de las competiciones y se extendía hasta siete días tras su finalización), los atletas salían de Atenas, Esparta, Corinto y también de las islas y colonias del este del Mediterráneo rumbo a Olimpia. Y no sólo combatientes, sino también comerciantes y artistas, que se instalaban en tiendas rodeadas por fogatas al lado de los espectadores; los nobles tenían pabellones exclusivos.

Las competiciones eran seguidas desde lugares privilegiados por jueces, religiosos, ricos y otros poderosos. El público asistía a las disputas de pie, sobre las colinas que recibían alrededor de 40.000 personas por día.

Los Juegos de la Antigüedad, por lo tanto, estaban fuertemente ligados al concepto de Tregua Olímpica, que es considerada como la institución más antigua en la historia de las leyes internacionales. Y que fue respetada, con algunas excepciones, por 1.200 años.

Más allá de los Juegos Olímpicos, en los que se honraba a Zeus, cada cuatro años se celebraran las Panateneas en honor de la diosa Atenea, que incluía una carrera de antorchas; los Pitios, en Delfos, para el dios Apolo; los Ístmios, en Corinto, para el dios Poseidón; y los Nemeos, en Nemea, también para Zeus.

 

Olimpia se convertía en un "lugar sagrado e inviolable" con la tregua para los Juegos (Foto: Getty Images/Sean Gallup)