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Un mundo nuevo

Rio 2016 está listo para la fiebre de los pines

Por Rio 2016

Los prendedores, que ya están en venta dentro de Brasil, son objetivo de coleccionistas y también sirven para acercar a la gente

Rio 2016 está listo para la fiebre de los pines

Los pines más caros llegan a costar cerca de 2.000 dólares (Foto: Alex Ferro/Rio 2016)

En cada edición de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, una fiebre se apodera de atletas, colaboradores, entusiastas y fanáticos del deporte: los pines. Este pequeño broche se convierte en una verdadera manía y, al mismo tiempo, pasa a ser una de las principales herramientas de acercamiento entre la gente durante la mayor competencia deportiva del planeta. El Comité Organizador de los Juegos Rio 2016 ya está listo para hacer felices a los coleccionistas.

Los pines, que nacieron como una forma de identificar a los atletas, hoy hacen parte del programa de mercadotecnia de los Juegos con millones de unidades vendidas en cada edición del evento. Para Rio 2016, la previsión es que sean producidos 800 tipos de pines con marcas específicas para cada competición, lo que debe resultar en 3 millones de unidades. Muchas ya están en venta en las tiendas oficiales de Rio 2016 localizadas en aeropuertos brasileños.

El éxito de los pines es fácil de explicar: es pequeño, el costo de producción no es elevado, se identifica de inmediato con el evento y puede ser canjeado fácilmente. Es una tradición que, cada cuatro años, los coleccionistas se reúnan para intercambiar sus broches. Este accesorio ganó el estatus de moneda cultural que crea conexiones y quiebra barreras entre personas de diferentes orígenes, lenguas y costumbres. Son una representación perfecta de los valores Olímpicos y Paralímpicos.

La pareja carioca Luiz Carlos y Cida Correa comenzó a guardar pines en el 2004 y actualmente posee una de las mayores colecciones del país. “Un día nos decidimos a empezar a coleccionar y hoy tenemos más de 13.000”, contó Luiz Carlos.

Luiz y Cida viven en Nova Friburgo, en la serranía de Río de Janeiro, y tienen un sitio web para promover el canje con centenares de coleccionistas de pines de todo el mundo. “Creo que el 95 por ciento de los pines de nuestra colección fueron conseguidos en canjes o por compras a coleccionistas en países de Europa. Aquí, en Brasil, uno a veces encuentra alguna cosa en ferias de antigüedades, tiendas de artículos usados y bazares”, dice Luiz Carlos.

El mercado de objetos coleccionables en Brasil aún es pequeño, pero los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Rio 2016 van a dejar como legado el fomento de esta actividad en el país. “Usted puede pagar un pin entre R$ 3,00 y R$ 50,00. Existen modelos de plata, bañados en oro y numerados, de edición limitada. Hoy valúo mi colección, tomando en cuenta los precios pedidos en sitios web de ventas, en torno a los R$ 50.000”, finaliza Luiz Carlos.

 

Los pines pueden ser identificados con un deporte específico en los Juegos (Foto: Alex Ferro/Rio2016)

 

Más curiosidades sobre los pines:

•          Es una pieza metálica con inscripciones o ilustraciones. Su surgimiento está ligado al broche, aquel accesorio de metal o piedras usado como joya o sujetador.

•          El primer registro de un pin olímpico se remite a los Juegos Atenas 1896. Hechos de cartón, fueron utilizados para identificar a los atletas, funcionarios y periodistas.

•          En París 1900 aparecieron los primeros pines de metal, usados exclusivamente por jueces, y en Londres 1908 fueron entregados por primera vez a los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI).

•          Fue en 1912, en Estocolmo, que se concedió la primera licencia para la producción y venta de pines. El dinero fue destinado a caridad.

•          La edición de los Juegos París 1924 estuvo marcada por el inicio del canje de pines entre atletas, funcionarios y coleccionistas como símbolo de amistad internacional a través del deporte.

•          En Los Ángeles 1928 apareció el primer pin de un patrocinador olímpico.

•          El intercambio de pines también llegó a los Juegos Olímpicos de Invierno y, en 1980, en su edición en Lake Placid, Nueva York, se convirtió en una fiebre. Por primera vez, espectadores y coleccionistas se reunieron con el objetivo de conmemorar los Juegos a través del canje de los prendedores. Se puso de moda que los espectadores usaran los pines en sus gorras y sombreros.

•          Para los Juegos Los Ángeles 1984 fueron creados cerca de 1.300 modelos diferentes y 17 millones de unidades fueron vendidas.

•          También Los Ángeles 1984 tuvo el primer centro de canje de pines, atrayendo a 10.000 personas por día.

•          En 1988, el COI reconoció oficialmente a los pines como recuerdos de Juegos Olímpicos.

•          Coca-Cola participó de la manía por los pines apoyando los canjes, y atrayendo a jóvenes y coleccionistas de todas partes del mundo a un mismo espacio, el pin trade center.

•          El primer centro oficial de canje de Coca-Cola nació en 1988 en los Juegos de Invierno de Calgary. Atrajo a cerca de 17.000 visitantes por día. En esa edición, siete millones de pines fueron vendidos.

•          En los Juegos Olímpicos Barcelona 1992, más de 500.000 personas pasaron por el espacio de Coca-Cola dedicada al intercambio y más de 2 millones de prendedores fueron canjeados.

•          En Atlanta 1996, en el centenario Olímpico, 63 millones de pines fueron vendidos, mientras que los canjes alcanzaron las 30 millones de piezas.

•          En Sídney 2000 fueron fabricados 3.500 modelos diferentes y las ventas alcanzaron los 65 millones de dólares.

•          Normalmente, el canje de los pines es de uno por uno, pero algún modelo raro o exclusivo puede llegar a valer 10 o hasta más.

•          Los pines más raros son las ediciones especiales de los Comités Olímpicos Nacionales y pueden llegar a costar 2.000 dólares o más por pieza.