Judoca argentino José Effron quiere demostrar que no hay límites para las personas con discapacidad
Medalla de plata en Londres 2012, sueña con la gloria en Rio 2016
Medalla de plata en Londres 2012, sueña con la gloria en Rio 2016
Effron (de azul) durante su enfrentamiento con el ucraniano Olexandr Kosinov en la final del judo hasta 81kg de Londres 2012 (Foto: David Finch/Getty Images)
El judoca José Effron volvió de los Juegos Paralímpicos Londres 2012 a su pequeño pueblo en el norte de Argentina con una medalla de plata colgada en el cuello. A los 25 años, dice que no vale ser conformista y que quiere regresar de Rio 2016 con el oro.
Effron está actualmente en el octavo puesto del ránking mundial de la Federación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA) para varones de hasta 81 kilos. Los nueve primeros de la lista al 31 de diciembre próximo se asegurarán un ticket a los Juegos Paralímpicos Rio 2016 para sus países, según uno de los criterios de clasificación para los Juegos.
“Mi expectativa para Rio es aspirar a una medalla. Cada atleta sueña y quiere tener colgada una medalla. Si uno es conformista, uno por sí solo se limita a un techo. Yo por lo menos tengo eso de querer más. Tuve la de plata, ahora quiero apuntar a la de oro”, dijo el atleta en una entrevista con rio2016.com.
Effron ya ha obtenido varios títulos y medallas, incluyendo la de oro en los Juegos Parapanamericanos Guadalajara 2011 y de la plata en Toronto 2015. Pero, el haber subido al podio de Londres 2012 fue el logro deportivo que le cambió definitivamente su vida.
“Cuando llegué a Londres recién venía iniciándome en esto, pero gané mi primera medalla paralímpica y la verdad es que uno no dimensiona todo eso. Nunca supe que, desde ese momento, iba a cambiar mi vida, que la gente me iba a reconocer en la calle, que me saludan y felicitan hasta el día de hoy”, dijo el judoca oriundo de la ciudad de Chamical, en la provincia de La Rioja.
Ese reconocimiento tiene un valor especial a la hora de promover los valores deportivos, especialmente entre las personas con alguna discapacidad. “Yo creo que otra gente puede (destacarse) y que el deporte es una solución para salir (adelante) como así también es el estudio. Que no se focalicen en decir que tienen un problema y, por tener un problema, no hay una solución. Sí la hay. Y si tienen alguna discapacidad, tienen otra capacidad por otro lado que ellos mismos tienen que explotar”, explicó.
El judo paralímpico de Rio 2016 se disputará en la Arena Carioca 3 del Parque Olímpico de Barra, que será el corazón del evento. La venta de entradas para residentes de Brasil comenzará este lunes 7 de septiembre, coincidiendo con las celebraciones por el año hasta los Juegos Paralímpicos.
Effron, que se integró el equipo paralímpico argentino en el 2009, considera que apenas hay diferencias entre el judo olímpico y el paralímpico.
“El judo es uno de los deportes que más se adapta a lo convencional. Es un deporte de tanto tacto y fuerza que la única diferencia con la versión olímpica es que uno empieza agarrado, nada más. Cómo se puntúa, cómo se cae, la técnica no se modifica en nada”, explicó.
El judo paralímpico sólo es disputado por personas con deficiencias visuales que son clasificadas por criterios médicos y no funcionales como en la mayoría de los deportes paralímpicos. Los atletas son divididos en clases identificadas con la letra B (por “blind”, que significa ciego en ingles): B1 para los ciegos, B2 (a la que pertenece Effron) para los luchadores que perciben bultos y luminosidad, y B3 para los que tienen la capacidad de ver imágenes definidas. Ellos pueden luchar entre sí, pero existe la separación por caterogías de peso según los estándares olímpicos.
Effron compitió varias veces en Brasil y cree que, al menos en su deporte, Argentina puede jugar de local en tierras cariocas a pesar de la eterna rivalidad futbolística entre los dos países.
“He competido en Brasil varias veces. Tuve muy buena experiencia. Por lo menos en judo no noto tanta rivalidad como en el fútbol. Nos han recibido muy bien todas las veces. Si luchaba contra otro país me alentaban. Los mismos técnicos de Brasil en Toronto me alentaban. Tenemos una relación muy cálida con nuestro país vecino”, describió.