Apps Rio 2016

Incremente su experiencia en los Juegos.

Download
¿Para quien va su hinchada?

¿Para quien va su hinchada?

Elija sus atletas, equipos, deportes y países favoritos haciendo clic en los botones al lado de los nombres

Nota: Las configuraciones de favoritos son grabadas en su ordenador vía Cookies Si desea mantenerlas, no limpie su historial de navegación

Por favor, ajuste sus preferencias

Revise si sus preferencias están ajustadas. Pueden ser modificadas cuando sea necesario

Expandir Contenido

Los calendarios se van a presentar en esta zona horaria

Expandir Contenido
Contraste
Colores originales Colores originales Alto contraste Alto contraste
Ver todos los recursos de accesibilidad
Un mundo nuevo

Japón, el país del... judo

Por Rio 2016

Relativamente nuevo en una cultura milenaria, este deporte se expandió por el mundo en el siglo 20 con el cine como su gran aliado

Japón, el país del... judo

En Londres 2012, el japonés Masashi Ebinuma (de blanco) venció al kazajo Sergey Lim (Foto: Getty Images/Michael Steele)

El antiguo libro Nihon Shoki (Crónica de Japón), escrito ya hace casi 1.300 años, en el 720 d.C., cuenta en 30 tomos la historia de los dioses que dieron origen al país, siguiendo su relato hasta el reinado de la emperatriz Jito entre 686 y 697. En él ya se habla del sumo, del cual habría surgido el jiu-jitsu. Es este, combinado con la disciplina mental, que resultó en el surgimiento de lo que se conoce como judo desde 1882.

Del siglo 12 al 19, Japón estuvo bajo el dominio de los soldados profesionales conocidos como samuráis, y las artes marciales se desarrollaron rápidamente con varios estilos para la lucha cuerpo a cuerpo, con lanza, espada, y arco y flecha.

Con el fin de la Era de los Samuráis y la Restauración Meiji en 1868, los japoneses comenzaron a tener contacto con la cultura occidental. Y fue Jigoro Kano quien se considera como el fundador del judo. A los 17 años, él era aprendiz de jiu-jitsu Tenjin Shin’yo-ryu (“para ser más fuerte”). Pero, cuatro años después, Jigoro Kano, ya había reunido al mejor de cada estilo de jiu-jitsu y creado un nuevo deporte, convirtiéndose en el maestro de nuevos alumnos.

 

 

El maestro, que había nacido en 1860, se convirtió en miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) en 1909. En 1937, con la Guerra Sino-Japonesa, la ya aprobada candidatura de Tokio para celebrar los Juegos Olímpicos estaba bajo amenaza. Jigoro Kano fue a una asamblea del COI en Egipto en 1938 para defender la organización del evento. Durante su regreso, por vía marítima, el padre del judo murió.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) obligó a cancelar los Juegos Olímpicos de 1940. Tokio recién lograría celebrarlos en 1964, cuando el judo entró en el programa Olímpico.

La historia de Shiro Saigo

Jigoro Kano fundó su escuela Kodokan en 1882, en Tokio. Al año siguiente decidió dividir sus alumnos en dos grupos (uno básico y otro con estudiantes de grado). Shiro Saigo estaba en el segundo, así como Tsunehiro Tomita. Los dos fueron los primeros cinturones negros de los que se tiene noticia.

Hijo del samurái Shida Sadajiro y adoptado por la familia de Tanomo Saigo, Shiro Saigo se hizo conocido por su participación en un torneo promovido por la policía metropolitana de Tokio en 1886, cuando se enfrentaron los judocas de Kodokan y los seguidores del jiu-jitsu –entre ellos algunos de la escuela de Totsuka Hikosuke, que era el más fuerte de los jujutsuka del fin del shogunato (antes de la restauración Meiji, que abrió a Japón a costumbres y proyectos occidentales como la industrialización).

 

 

La idea del torneo era determinar qué arte marcial era más fuerte, aunque el verdadero duelo era entre los alumnos de Kano y los de Hikosuke. Fue ahí que Saigo se consagró: bajo ataque durante 10 minutos, consiguió mantenerse hasta vencer a Yama Arashi.

El judo pasó a ser reconocido como superior al jiu-jitsu y los métodos de entrenamiento de Kano fueron adoptados por la academia de policía de Tokio. Saigo, por su lado, se convirtió en un ídolo en Japón e inspiró al personaje principal de la novela Sugata Sanshiro de Tomita Tsuneo, publicada en 1942 y llevada al cine en 1943 por el director Akira Kurosawa.

La fuerza del cine

El cine ayudó a la popularización del judo en Japón. Actores como Toshiro Mifune, nacido en China pero radicado en Japón en 1946, se hizo conocido por su actuación en los filmes “Los Siete Samurais” de 1954,  “Yojimbo”, de 1960, también de Kurosawa, y “Tora! Tora! Tora!”, de 1969, con dirección de John Boorman. Fueron 130 películas con 60 premiaciones.

 

Los filmes de artes marciales en general, con Toshiro Mifune y Bruce Lee, ayudaron a la expansión del judo por el mundo (Foto: reproducción)
 

Sin relación especial con el judo, pero ayudando a la promoción de varias artes marciales, Bruce Lee, un californiano de origen chino, fue uno de las 100 personas más influyentes en el siglo 20 según la revista Time. Lee dejó casi medio centenar de películas hasta su muerte a los 33 años.

En Brasil, el mejor de los mejores

Masahiko Kimura es considerado como el mejor judoca de todos los tiempo. Con 18 años, en 1935, ya era el judoca más joven en haber conseguido el godan (el quinto grado del cinturón negro) tras derrotar a ocho adversarios en peleas consecutivas en la escuela Kodokan.

Imbatible en el judo por 15 años, Kimura estuvo en Brasil en 1951. Al principio rechazó enfrentar a Hélio Gracie, que había desarrollado un estilo propio de jiu-jitsu debido a que tenía 15 kilos menos de peso. Gracie luchó dos veces con Jukio Kato, en los estadios Pacaembu y Maracaná, con un empate y una victoria, antes de poder enfrentarse al gran maestro.

Aquel año, tras la derrota de Brasil ante Uruguay en la final de la Copa del Mundo de 1950, el Maracaná terminaría recibiendo a cerca de 20.000 personas para ver el duelo entre Kimura y Hélio Gracie.

En 1994, Gracie recordaría: “El sonido de un hueso quebrándose resonó por todo el Maracaná”

Fue Carlos Gracie el que decidió tirar la toalla después de 15 minutos de lucha porque vio que su hermano no desistiría a pesar de que se había quebrado el brazo izquierdo. Masahiko Kimura mantuvo su invicto. Se dice que su exitosa carrera se debió fundamentalmente al régimen de entrenamiento de su maestro Tatsukuma Ushijima, que incluía nueve horas de trabajo diario.

 

Desde el inicio del siglo 20, el judo se desarrolló para convertirse en una de las grandes atracciones de los Juegos Olímpicos (Fotos: Getty Images)

 

Judo Olímpico en Tokio 1964

El judo llegó a los Juegos Olímpicos en Tokio 1964. El maestro Jigoro Kano había sido el primer miembro asiático del COI en 1909 y se había puesto como objetivo la expansión de su deporte por el mundo.

Para esa primera aparición en el programa Olímpico, varios de los atletas extranjeros finalizaron su preparación entrenando por un tiempo en Japón. Como curiosidad, Moscú llevó a luchadores de sambo (un arte marcial soviético con raíces en el judo).

Como locales, los japoneses se quedaron con el oro en tres categorías de peso (hasta 68kg, 80kg y más de 80kg), perdiendo solamente en la categoría abierta, donde el campeón fue el holandés Anton Geesink.

En Seúl 1988, los japoneses tuvieron una performance inferior a la esperada con una medalla de oro y tres de bronce. Fue cuando sus dirigentes decidieron volver al origen del deporte y poner más énfasis en la formación del carácter de los atletas que en las victorias. Hubo una muestra femenina, pero las mujeres recién pasaron a competir oficialmente en Barcelona 1992.

El Mundial de Japón 1995 es citado como un hito para el judo. Con 625 inscriptos de 100 países dejó en claro que el judo no era más propiedad de los japoneses. En el 2016, la Federación Internacional de Judo (IJF, por sus siglas en inglés) tiene como afiliados a 203 países y territorios autónomos de los cinco continentes (51 de Europa, 51 de África, 41 de las Américas, 40 de Asia y 20 de Oceanía).

 

Sarah Menezes: primer oro femenino para Brasil en los Juegos Olímpicos (Foto: Gerry Images/Alexander Hassenstein)