Francia, el país del... ciclismo
Además del deporte, la pasión por la bicicleta atraviesa todas las artes
Además del deporte, la pasión por la bicicleta atraviesa todas las artes
Brigitte Bardot con su bicicleta azul en una escena del film "Y Dios creó a la mujer", de 1956 (Foto: Reproducción)
Es más que emblemática la imagen de la actriz Brigitte Bardot con una bicicleta azul en la película Y Dios creó a la mujer de 1956, dirigida por Roger Vadim... La bicicleta azul también es el título del libro con que la escritora Régine Desforges satiriza a la sociedad francesa de la Segunda Guerra Mundial. E Yves Montand, otro ícono galo, tiene "La bicyclette" entre sus canciones más exitosas.
Estas son apenas algunas de las piezas que encajan en la enorme pasión francesa por el ciclismo, consolidada en cada edición del Tour de Francia, que literalmente para al país cada año al pasar por decenas de ciudades. En el 2015 fueron más de 3.300 kilómetros en 21 etapas.
El precursor de la bicicleta, el caballo de ruedas (carecía de pedales, por lo que generaba mucho cansancio), surgió en París a fines del siglo XVIII. Ya con pedales, el medio de transporte apareció en Alemania en 1817. Pero fueron los franceses los que la bautizaron como bicicleta y comenzaron a popularizarla hacia 1860.
A partir de 1868 empezaron a organizarse carreras deportivas. El británico James Moore fue el ganador de la prueba de 1.200 metros realizada el 31 de mayo en el parisino Parc de Saint-Cloud. El primer Mundial de Pista fue disputado en Chicago en 1893, tras la creación de la Asociación Internacional de Ciclismo un año antes. El ciclismo fue parte del programa de los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna en Atenas 1896.
La historia de las grandes competencias también se inició en Francia. En 1892 fue realizada una carrera entre Liège y Bastogne, con retorno a Liège. Cuatro años después nacía la Paris-Roubaix.
Luego, después del cambio de siglo, se organizó el primer Tour de Francia en 1903.

Dos años después, Italia promovió la prueba Milán-San Remo y la Vuelta de Lombardía. El Giro de Italia se largó por primera vez en 1909. Y la de Vuelta de España, que es una de las más valoradas actualmente, comenzó más tarde, en 1935.
La carrera más tradicional por etapas es, sin duda, el Tour de Francia. No fue disputada solamente durante las dos Guerras Mundiales. La primera edición de 1903 se realizó entre el 1y el 18 de julio con seis etapas con partida en París para luego recorrer Lyon, Marsella, Toulouse, Burdeos y Nantes con regresó a la capital francesa.
Las etapas duraban noches enteras con días de descanso intercalados. Por su nivel de dificultad y también los elevados costos se inscribieron apenas 15 ciclistas.
Para aumentar su atractivo los ciclistas, que dormían a un lado de la calle, comenzaron a recibir un subsidio. Sesenta se inscribieron en la edición de 1904, que la ganó Maurice Garin. Algunos deportistas fueron descalificados por subirse a un tren para adelantarse a sus competidores.
Con el tiempo, el formato y las reglas del Tour de Francia fueron cambiando. A partir de 1919, el ciclista en el primer lugar de la clasificación individual pasó a vestir el maillot (casaca) amarillo (en referencia al color de las páginas de L’Auto-Journal, una publicación que fue el patrocinador fundamental para la creación de la prueba). El primero en vestirlo fue Eugène Christophe, que terminó aquella edición en el tercer lugar.
Hay otras camisetas especiales en el Tour. La que tiene lunares rojos es usada por el corredor con más puntos en cada cima de la montaña, es decir los mejores escaladores. La camiseta verde es para el líder de la clasificación por puntos. También hay una blanca equivalente a la amarilla, pero para los jóvenes de hasta 25 años.
Hubo casos de ciclistas que usaron la maillot blanca y la amarilla en la misma edición: el francés Laurent Fignon en 1983; el alemán Jan Ulrich en 1997; el español Alberto Contador, que acabó venciendo la prueba en 1997; y el luxemburgués Andy Schleck en el 2010.

Dos de los nombres más conocidos del Tour son el español Miguel Induráin, que venció todas las ediciones entre 1991 y 1995; y el belga Eddy Merckx, que entre 1969 y 1974 sólo perdió la carrera de 1973. Francia tiene 21 campeones del Tour, contra 10 de Bélgica, y siete de España e Italia. El estadounidense Lance Armstrong fue excluido de la lista de ganadores de la carrera por el escándalo de dopaje ya conocido.
En los Juegos Olímpicos, donde hay pruebas de pista que se realizan en velódromos además de las de calle y, más recientemente, de BMX, el dominio del medallero también es francés. Los galos suman 90 medallas en total, 41 de ellas oro, 27 plata y 22 bronce. La segunda posición la tiene Italia con 59 preseas (32 oros, 17 platas y 10 bronces).
Pero, la pasión francesa por el ciclismo no se limita a las competencias deportivas. Por el contrario, París, por ejemplo, cuenta con el programa Vélib’ (una palabra que juega con el concepto de bicicleta y libertad) desde el 2007 para que la población utilice aún más ese medio de transporte. En el 2015 ya eran 1.230 las estaciones con bicicletas usadas por cerca de 100.000 usuarios al día.