Cuba, el país del... boxeo
La escuela en la isla caribeña formó campeones e íconos de la historia del deporte
La escuela en la isla caribeña formó campeones e íconos de la historia del deporte
Roniel Iglesias: oro Olímpico en 54kg en Londres 2012 y bronce en Pekín 2008 (Foto: Getty Images/Paul Guilham)
Texto: Denise Mirás
Los ojos de los Estados Unidos estaban sobre Cuba al inicio del siglo XX por el talento que mostraban para el boxeo los cortadores de caña de azúcar. El deporte se estableció en la isla, ganando fuerza como profesional, entre las décadas de 1930 y 1950 y, ya con el gobierno comunista, el país se convirtió en una potencia del boxeo amateur.
Un origen genético sumado al trabajo duro, multidisciplinario y bien planeado, y figuras icónicas que inspiraron a generaciones, tuvieron resultado: ningún país tiene tantas medallas Olímpica de oro y en campeonatos mundiales como Cuba.
La Enciclopedia Cooperativa Cubana (Ecured) explica la fuerza del país en este deporte a partir de sus raíces antiguas. En tanto, el libro Cultos Afrocubanos, de Miguel Barnet, contó que los esclavos que llegaban a la isla eran de ascendencia bantú (un grupo étnico de África subsahariana) y tenían la tradición de promover danzas donde se tocaba la yuca (tambor). En esos eventos también se disputaban luchas como el mani (usando el codo y los antebrazos). Inclusive había peleas entre mujeres y apuestas por dinero.
Desde la independencia del país en 1902, Cuba se mantuvo como el segundo centro mundial del boxeo (el primero era Estados Unidos) hasta la década de 1930. El primer gran nombre surgió en 1910: el chileno John Budinich, que había aprendido a luchar con marineros británicos en el puerto de Valparaíso y llegó a la isla después de pasar por Estados Unidos, para exhibiciones y dar clases.
El boxeo se expandió en las ciudades de Santiago de Cuba, Holguín, Manzanillo, Baracoa, Guantánamo, Jiguaní e Palma Soriano, en el este; y en Matanzas, en el oeste. Se disputaba en instalaciones adaptadas: el Parque Almendares recibió a 30.000 personas para ver una pelea entre el negro Jack Johnson y el blanco Jess Williard. Los dueños del teatro y los periodistas salieron a la busca de locales para promover combates.
Hijo de los años 1920, una de las figuras más emblemáticas del boxeo cubano ganó reconocimiento internacional: Eligio Sardiñas, o “Kid Chocolate”.
A partir de ahí, el boxeo profesional se hizo fuerte en Cuba y así siguió hasta los años 1950. Con la Revolución Cubana, el boxeo retornó al amateurismo y se convirtió en una marca del país.
Alcides Sagarra Carón es considerado como la espina dorsal del boxeo amateur en la isla de Fidel Castro. Asumió en el equipo nacional en 1964 y formó la Escuela Cubana de Boxeo, que dio al país 35 oros Olímpicos hasta Londres 2012 (así y todo el boicot a los Juegos Los Ángeles 1984 y Seúl 1988), 32 de ellas como profesor al frente del equipo.

Sagarra formó a Félix Savón, tricampeón Olímpico en la categoría de hasta 91kg y seis veces campeón mundial (además de un vice campeonato), y Teófilo Stevenson, tres veces campeón mundial y tres veces Olímpico en más de 81kg. Además a Ángel Herrera, bicampeón Olímpico (una vez en la categoría de hasta 57kg y otra en la de hasta 60kg) y tres veces campeón mundial, que es el tercero en la lista de los mejores de la historia de la Federación Internacional de Boxeo Amateur (Aiba), que también eligió a Sagarra como el técnico del siglo.
Ya sin el profesor al frente del equipo nacional, el país fue campeón mundial por equipos en Doha en el 2015. Entre 1974 (cuando terminó en el primer puesto en el campeonato mundial) y este año, Cuba ha acumulado 128 medallas en Mundiales (71 de oro, 32 de plata y 25 de bronce). Rusia ha ganado 62 (22 de oro, 20 de plata y 20 de bronce) y la Unión Soviética cosechó 45 (16 de oro, 12 de plata y 17 de bronce).
La llave del éxito del boxeo en Cuba pasa por el trabajo multidisciplinario de técnicos, médicos, fisiólogos y psicólogos. Los especialistas también citan como otra razón a los campeones que luego se convirtieron en entrenadores tras siete años en la universidad, y pasan su técnica y experiencia a los niños de todo el país.
Barry McGuigan, boxeador irlandés campeón mundial en 1985 de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA)
Para él no es coincidencia que Cuba tenga tantos campeones mundiales y Olímpicos en todas las categorías del boxeo. “Ellos siempre parecen mayores, en cada categoría, que los adversarios. Entrenan en el más alto nivel y tienen el físico perfecto para un luchador: altos y flacos, con hombros largos”, dijo.
Normalmente, los boxeadores cubanos son también más viejos y más experimentados que sus adversarios de otros países porque no tienen como opción el profesionalismo. Otro punto: mientras que sus competidores ganan peso para pasar de categoría, los cubanos adelgazan y así, con la experiencia acumulada, llevan la ventaja ante los novatos.