Cuando se trata de una mujer sobre dos ruedas, no es posible ir más rápido que Anna Meares. La australiana se convirtió en febrero en la ciclista de pista más exitosa de todos los tiempos cuando ganó su onceavo título mundial. A los 31 años, y con cinco medallas olímpicas en tres Juegos, algunas ciclistas podrían optar por una vida más tranquila. Pero no Meares. No cuando los Juegos Olímpicos Rio 2016 están a la vuelta de la esquina.
“Los Juegos Olímpicos son una oportunidad muy rara para competir en el mayor escenario de todos. Los Juegos son el pináculo”, dijo Meares a rio2016.com en un entrevista exclusiva. “Yo puedo haber ganado más carreras que la mayoría, pero yo sé cuán raras son esas victorias y cuán duro hay que trabajar”, dijo.
“En mi vida sólo he estado en tres Juegos (...) apunto al cuarto. Pese a que eso es más que la mayoría, en el espacio de una vida es tan hermosamente raro. Y yo quiero experimentar tantos momentos de rara belleza como pueda”, agregó.
Quizás la manera que tiene Meares de ver la vida es el resultado del terrible accidente que sufrió en enero del 2008. Mientras competía en una carrera de la Copa del Mundo en Los Angeles, chocó y se fracturó una vértebra en su cuello y se discoló un hombro. Volvió a su casa con un collarín y en sillas de ruedas, y con muchos pensando que tenía pocas chances de poder participar de los Juegos Olímpicos en Pekín en agosto de ese año.

Anna Meares (derecha) en su camino hacia la plata detrás de Victoria Pendleton en Pekín 2008 (Foto: Getty Images/Quin Rooney)
Pero, ella compitió, agregando una medalla de plata en la categoría individual de velocidad al oro que había obtenido en Atenas 2004 en los 500m contrarreloj. También conquisó el bronce en velocidad en Atenas y completó la serie con el oro en el evento en Londres 2012, donde también se quedó con un bronce en la velocidad por equipos.
Pero fue este año en los campeonatos mundiales en París donde Meares consolidó su lugar liderazgo al ganar su onceava medalla dorada en keirin. Eso la dejó una medalla por delante de su ídola, la genial francesa Felicia Ballanger.
“Estuve muy orgullosa”, dijo Meares. “Sin embargo, me beneficio de un deporte que ha estado creciendo y convirtiéndose en más equitativo entre hombres y mujeres. Felicia Ballanger ganó 10 títulos mundiales en cinco años, con sólo dos eventos a su dispocisión. A mí me tomó el doble de tiempo con el doble de oportunidades para hacerlo. Felicia además tiene tres oros olímpicos, uno más que yo”, resaltó.
“Estoy agradecida de que mi nombre siempre se va a entrelazar con el de Pendleton”
En los Juegos Olímpicos Londres 2012, el equipo britanico de ciclismo ganó siete de las 10 medallas de oro. Meares logró una de las tres preseas doradas que se repartieron los atletas extranjeros, superando a su mayor rival en el torneo, la británica Victoria Pendleton, que la había derrotado en la carrera de velocidad en Pekín 2008. Meares se ha negado a prestarle atención a esa rivalidad, prefiriendo enfocarse en lo que ella significa para el deporte.
“Que el ciclismo de pista femenina haya tenido tanta atención debido a la rivalidad entre Victoria y yo –y nuestra destreza- me llena de orgullo”, dijo. “Estoy agradecida de que mi nombre siempre se va a entrelazar con el suyo. Fueron dos mujeres llegando a la cumbre de su deporte y la mejor cosa es que ambas dejamos Londres con medallas de oro despues de tanta publicidad y una intenaa presión”. Pendleton ganó el oro en keirin.
Meares se tomó un año de descanso después de Londres y, luego de un complicado retorno a las pistas, ahora está en el final de un plan a tres años de cara a Rio 2016. Los 12 meses finales serán intensos, teniendo que ganar la clasificación antes de asegurarse de que llegará a los Juegos en la mejor forma. Ella dijo que sus objetivos son “muy privados”, pero se puede pensar que incluyen la obtención de más medallas de oro. “Sólo sé que siempre apunto a lo alto”, afirmó.

Meares salió victoriosa ante Pendleton en Londres 2012 (Foto:Getty Images/Bryn Lennon)
Aunque Meares no ha estado en Río, espera que los Juegos sean “coloridos y divertidos, con mucha energía y entusiasmo”. Y predijo que los fanáticos australianos que viajarán a Brasil van hacerse oir. “Río es uno de los destinos más exóticos en el mundo. Combine eso con uno de los mayores eventos deportivos en el mundo y usted tiene una mezcla que los australianos amarán”, describió.
De regreso a su hogar, la diferencia horaria signfica que habrá posiblemente ojos somnolientos en las oficinas en Australia durante los Juegos. “Me encantan las historias que la gente comparte conmigo sobre haber visto mis carreras a altas horas de la madrugada, saltando en sus sofás y gritando ante la TV”, dijo.
Meares consideró su retiro después de los Juegos de Londres y Pekín, pero ella no está preparada para descartar que busque participar en sus quintos Juegos en Tokio en el 2020. “Algún día me retiraré, pero no sé exactamente cuando”, dijo. “Si empiezo a pensar en el retiro podría dejar de focalizarme en mi duro trabajo diario. Nunca vi más allá de un ciclo olímpico hasta que lo completé. No voy a cambiar eso”, concluyó.