Tras anunciar su retiro, el campeón Olímpico argentino de taekwondo representará a los atletas de su país en el relevo de la antorcha
Sebastián Crismanich fue designado por el Comité Olímpico Argentino para portar la llama en Florianópolis
Sebastián Crismanich fue designado por el Comité Olímpico Argentino para portar la llama en Florianópolis
Crismanich celebra la obtención de la medalla dorada en Londres 2012 (Foto: Hannah Peters/Getty Images)
Su vida es Olímpica por dónde se la mire. Sebastián Crismanich no sólo es el último argentino en colgarse una medalla de oro en los Juegos (fue en Londres 2012), sino que siempre, desde sus primeras patadas en el taekwondo, tuvo el sueño de ser parte del mayor festival deportivo del mundo. A días de haber confirmado que deja el deporte para ser docente afuera del tatami, el actual campeón Olímpico de la categoría 80kg fue designado por el Comité Olímpico Argentino (COA) presidido por Gerardo Werthein para representar a los atletas argentinos en el relevo de la antorcha de Rio 2016 el próximo domingo (10 de julio).
“Siempre es un orgullo representar, no solo al deporte argentino, sino a todas las personas de este país, al pueblo argentino”, le dijo Crismanich a rio2016.com.
“Me tocó llevar la bandera en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres y hoy siento el mismo orgullo de que me elijan para representar al país llevando la antorcha. Siempre es un honor poder calzarse la camiseta desde una posición o desde otra, desde adentro del tatami o desde afuera del tatami. Y seguir difundiendo los valores Olímpicos: unión, respecto, amistad, solidaridad, compromiso, trabajo en equipo… Son de los máximos valores que pueden transmitirse para una sociedad y siento el honor y el orgullo de seguir siendo parte de esto”, agregó.
Crismanich portará la llama Olímpica en Florianópolis, una isla en el sur de Brasil que es uno de los destinos favoritos de los argentinos que vacacionan fuera de su país.
El argentino obtuvo nueve títulos en su carrera, con un 69,8% de efectividad en los combates de los que formó parte, saliendo vencedor en 44 de ellos. El más representativo fue la final de los Juegos Olímpicos 2012, cuando superó al español Nicolás García para colgarse el único oro argentino en Londres. Argentina había estado 64 años sin lograr una presea dorada en competiciones individuales hasta que Crismanich rompió con esa racha.
Crismanich posa con la medalla de oro en Londres 2012 (Foto: Hannah Peters/Getty Images)
En marzo del 2015 sufrió una lesión importante -fractura de la tibia derecha- en el Open de México, en Aguascalientes, que le complicó el panorama. El argentino, fiel a sus raíces, no bajó los brazos, volvió en tiempo récord, compitió en marzo pasado en el pre-Olímpico panamericano también en Aguascalientes y estuvo a punto de lograr la clasificación a Río 2016, pero cayó en el último instante ante el dominicano Moisés Hernández y se quedó sin chances de tener su segunda experiencia Olímpica.
Según él, “no estaba ni siquiera al 85%” de sus posibilidades físicas. Las lesiones del pasado y las nuevas que fueron apareciendo lo obligaron a anunciar la semana pasada que se retiraba de la alta competición.
“Obviamente que las expectativas puestas en los Juegos Olímpicos Rio 2016 son altas. Después de vivir Londres 2012, en cuanto a lo deportivo y organizativo, y el nivel que se vio, uno tiene la vara muy alta, y espera que supere lo de hace cuatro años. Va ser muy difícil. Por ahí se viene hablando del tema del clima o la seguridad, y eso puede bajar las expectativas, pero todo va a enderezarse en este mes Olímpico, todo va a funcionar muy bien porque va a estar todo el mundo trabajando para eso”, opinó Crismanich.
El torneo de taekwondo de Río 2016 se llevará a cabo en la Arena Carioca 3, ubicada en el Parque Olímpico de Barra, entre el miércoles 17 de agosto y el sábado 20.

Crismanich (de azul) en acción durante los Juegos Suramericanos Santiago 2014, donde ganó una medalla de oro más para su colección (Foto: Miguel Tovar/Getty Images)
El oriundo de la norteña provincia argentina de Corrientes llegó al taekwondo gracias a su hermano Mauro, al que siguió con el motivo de estar más tiempo juntos y de a poco le fue tomando el gusto a este arte marcial. Hasta hoy, Mauro era su entrenador. Ahora juntos inauguraron varias academias en su provincia y están cerca de abrir otra en Buenos Aires.
“Sin duda que hay mucho que aportar al taekwondo argentino desde otro ámbito. Ya no voy a poder estar dentro de un tatami peleando, pero sin duda desde otro punto tengo mucho para aportar. Sería un gran orgullo hacerlo, siempre y cuando la Confederación Argentina de Taekwondo me dé el espacio. Hay mucho por trabajar para seguir creciendo y como embajador de este deporte obviamente me gustaría seguir siendo parte”, comentó el medallista de oro.
Crismanich, recordando sus inicios, también dejó una frase a modo de mensaje para los más chicos: “Recuerdo que a la edad de ocho años empecé a soñar con ser campeón Olímpico. Luego de eso se fue transformando en un objetivo a muy largo plazo. Todo comenzó desde un sueño y una ilusión que tenía. Le diría a un chico que sueñe en grande y que obviamente trabaje para que ese sueño se convierta en un objetivo y poder hacerlo realidad. Si yo lo pude concretar, pude ser un representante Olímpico, que lo voy a ser para toda mi vida, y también ser un medallista, por qué ese chico no podría llegar a serlo también”.
Además de su deseo de seguir vinculado al taekwondo, transmitir sus vivencias y formar nuevos deportistas, Sebastián acaba de ser padre, un rol que le cambió la vida. El 28 de mayo nació su hija Zamira: “Pude alcanzar mi sueño deportivo, que era la medalla Olímpica, y ahora llegó mi hijita, que es una medalla de oro de mi vida personal”.
“En Londres me encontré con el monstruo de lo que era un Juego Olímpico, me sentía chiquito y me quedaba grande la Villa Olímpica. Pero me puse a pensar al revés: si estoy acá yo soy el grande, lo merezco, me lo gané, nadie me regaló nada. Así tomé confianza en mi mismo para poder tener el mayor rendimiento de cara al día de la competencia. Si lograba eso, sin pensar en medallas, obligaciones, ni presiones, sabía que tenía un alto porcentaje de ser medallista. El color se iba a determinar ese día de competencia. Me dejé llevar por los buenos pensamientos y por la confianza de haber dado todo en cada entrenamiento durante toda mi vida”, recordó el argentino, rememorando lo que sucedió hace cuatro años en tierra británica.
La medalla la tiene bien guardada. Y el momento que repite en su retina es “el podio, con la bandera y sonando el himno; pasaría por todo lo que he pasado para tener ese minuto”.