Rio 2016, una oportunidad para un grupo de refugiados
Rio 2016 y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas están trabajando en conjunto para dar nuevas oportunidades a los refugiados durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos
Rio 2016 y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas están trabajando en conjunto para dar nuevas oportunidades a los refugiados durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos
Cinco voluntarios posan ante las cámaras al frente del Estadio Maracaná (Foto: Rio 2016/Gabriel Nascimento)
Entre los 50.000 voluntarios que tomarán parte de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Rio 2016 habrá un pequeño de grupo de personas para los que los valores Olímpicos de amistad y respeto tienen un significado muy especial: 38 refugiados y solicitantes de asilo provenientes de áreas en conflicto que han escogido Brasil como su nuevo hogar.
Para los refugiados, prestar valiosos servicios durante los Juegos los ayudará a reconectarse con el mundo exterior y reconstruir su autoestima después de experimentar la angustia de perder su hogar y dejar atrás a sus familias y sus amigos.
"Los Juegos son una oportunidad de interactuar con otros extranjeros", dijo el taxista Sekou Dabo, de Guinea. Dabo huyó a Brasil después de que su madre fuera una víctima mortal de la violencia religiosa en el país africano. "Nos darán la oportunidad de estar conectados con otras personas", agregó.
Sekou Dabou, de Guinea, posa orgulloso frente a uno de los estadios de fútbol más famoso del mundo (Foto: Rio 2016/Gabriel Nascimento)
"Mi padre me decía que la gente necesita dinero, sí, pero si hay una oportunidad de crecer tenemos que aprovecharla”, dijo Prisca Mbamu, una periodista que huyó de la guerra en la República Democrática del Congo cuando tuvo problemas con las autoridades locales. Prisca llegó a Brasil en el 2013, actualmente trabaja como peluquera en el distrito carioca de Madureira y aplicó para servir como voluntaria en los Juegos.
Rio 2016 está trabajando con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) y la organización católica Cáritas para seleccionar refugiados y solicitantes de asilo para trabajar en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos tanto como empleados como voluntarios. En sus nuevos roles, los refugiados ayudarán al comité organizador en un amplio abanico de tareas, incluyendo transporte, servicios lingüísticos y atención al público.
Prisca Mbamu llegó a Río desde la República Democrática del Congo y está buscando tomar parte de los Juegos (Foto: Rio2016/Gabriel Nascimento)
Uno de los refugiados voluntarios en Río es Mohammad Ghannam, un sirio de 30 años que dejó su devastado país hace dos años para construir una nueva vida en Brasil. "Durante los Juegos quiero presentar la cultura brasileña que aprendí a los visitantes extranjeros", dijo. "Quiero mostrar el corazón de Brasil", agregó.
Brasil le ha dado una oportunidad de recomenzar su vida a miles de sitios. A inicios de mayo, una refugiada siria de 12 años fue una de los primeros 10 relevistas de la Antorcha Olímpica el día en que la llama llegó al país. Hanan Khaled Daqqah y su familia llegaron a Sao Paulo en el 2015 dentro de un programa humanitario. Alrededor de 8.000 visas especiales fueron emitidas para sirios bajo la iniciativa.
Hanan ahora estudia en una escuela pública cerca de su hogar, habla portugués con fluencia y tiene muchos amigos brasileños
Hanan (centro) en la escuela de Sao Paulo rodeada de sus nuevos amigos brasileños (Foto: UNHCR/Gabo Morales)
En abril, otro refugiado sirio, el nadador Ibrahim Al-Hussein, que perdió parte de una pierna por una bomba, llevó la antorcha en un campo de refugiados en Atenas. Por su lado, el Comité Olímpico Internacional (COI) está montando un equipo de refugiados que competirá bajo la bandera Olímpica en los Juegos Rio 2016.
Para algunos sirios, la adaptación a la vida brasileña fue relativamente fácil a pesar de estar lejos de su tierra natal. Refugiados han dicho que la cultura multiétnica brasileña los ha ayudado en el proceso de integración.
El país tiene una larga historia de inmigración árabe; Mohammad Ghannam destacó la gran cantidad de restaurantes árabes en Río y la decoración del Palacio de Catete, en parte inspirada en la cultura mora medieval en Portugal.
Los voluntarios dijeron que están entusiasmados por participar del mayor festival deportivo en el mundo. "Mi padre solía decir que el deporte el algo que a uno lo hace ser feliz por el esfuerzo de otra persona", dijo la biomédica venezolana Keila Castillo. Keila llegó a Río hace menos de un año y es una deportista activa que disfruta de jugar al fútbol y correr maratones.
El cineasta Aklah Fiasese quiere contar historias que surjan de los Juegos (Foto: Rio 2016/Gabriel Nascimento)
Otro fanático de los deportes que quiere contribuir con los Juegos es Aklah Fiasese, de 58 años, que llegó a Brasil desde Togo luego de que sus programas de televisión molestaran a las autoridades locales. Además de trabajar como voluntario, Fiasese está confiado en que los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica le darán mucho material para una nueva producción.
Una cosa es segura: no le faltarán historias para contar cuando personas del mundo entero venga a Río en menos de tres meses.