Cualquier transeúnte podría pensar, al ver a cientos de personas en las calles de Copacabana moviéndose al son de una sección de metales y al ritmo de la batería de tambores, que la antorcha ha llegado a las playas cariocas antes de lo programado. No es así, pero el espíritu Olímpico se ha apoderado de las calles de Río, donde se ha improvisado en los últimos días un peculiar y bohemio recorrido alternativo de la antorcha.
Algunos de los más conocidos botecos de Copacabana marcan el recorrido turístico, que componen 11 bares típicos de la ciudad carioca, entre otros el Galeto Sat, donde acaba el recorrido y donde miles de personas rinden cada noche un homenaje a Agnaldo, el famosísimo Churrasqueiro del bar.
De las 11 paradas de este relevo alternativo, en algunos de los bares simplemente se pasa la antorcha de un corredor a otro, mientras que en otros de los locales se invita a los viandantes a pasar dentro del bar para dar buena cuenta de refrescos y aperitivos. Todo, con el indiscutible sello carioca.
Los transeúntes, más cada día, se ven atraídos por el bullicio, el buen ambiente y las celebraciones festivas, que hacen que grupos de turistas se vayan desplazando de un bar a otro al más puro estilo del carnaval.
El relevo atraviesa los bareas más tradicionales de Copacabana. (Foto: Photo: Rafael Cavalieri/Rio 2016)
“Una celebración de Río”
Para este relevo no oficial de la antorcha se eligieron 13 porteadores, personajes conocidos de los bares de Río, periodistas o hasta un conductor de taxi, como reflejo de la naturaleza democrática, festiva e inclusiva que tienen los botecos cariocas.
El escritor Xico Sá, una de las figuras más conocidas que participó en este relevo alternativo, no podía esconder su alegría por el éxito de la improvisada iniciativa. “Esto es una celebración del Río auténtico, bohemio, con la gente de la calle improvisando, bailando, cantando… Ese es el Río que disfruto y que vivo, y es todo un honor poder enseñarlo al mundo”, dijo.
Agnaldo frente al fuego donde se prepara la barbacoa
La última parada de esta procesión fue cuando se entregó la antorcha a Agnaldo, el célebre cocinero del Galeto Sat, que procedió a encender el “pebetero”: una enorme barbacoa en la que ardieron trozos de churrasco para todos.
Agnaldo, visiblemente emocionado, sólo podía dar las gracias. “Éste ha sido uno de los momentos más mágicos de mi vida. Vine a Río desde donde nací, en Ceará, para trabajar, y desde entonces hasta hoy he hecho amigos en esta ciudad cada día. Este es el verdadero espíritu Olímpico. Ahora que mi pebetero está encendido, animemos todos hasta que se encienda el de verdad en el estadio de Maracaná”, animó.