Londres 2012 marcó la primera experiencia para el balonmano argentino en los Juegos Olímpicos, al tener al equipo masculino debutando en dicha cita. Hace cuatro años, un grupo de jóvenes viajó a tierra británica con una emoción que los inundaba. Por eso, para ellos fue inolvidable.
Pero, al mismo tiempo, esa sensación les jugó un poco en contra: lograron una sola victoria -ante Gran Bretaña-, no pasaron de la primera fase y terminaron décimos. Ahora el equipo dirigido por Eduardo Gallardo tendrá su segunda vez en un Juego Olímpico y va por el gran golpe en Rio 2016. Así lo cree Sebastián Simonet, figura, referente y uno de los capitanes de Argentina, que habló con rio2016.com mientras disputa el Campeonato Panamericano de Handball que se realiza en Buenos Aires entre el 11 y el 19 de junio.
“En Londres nos dejamos sorprender por lo que era el Juego Olímpico en sí, con la villa para todos los deportistas. Estábamos muy asombrados, era una experiencia nueva; parecíamos un grupo que llegaba a Disney y empezaba a correr para todos lados, no nos pudimos abstraer de todo eso y nos jugó un poco en contra. Dejamos todo en la cancha, pero en una competición así, donde están los 12 mejores equipos del mundo, no te alcanza”, dijo Simonet, que juega de central y es uno de los tres capitanes de la selección argentina que fue medalla de plata en los Juegos Panamericanos Toronto 2015.
“Ahora estamos trabajando en fijar objetivos, ir a competir y dar guerra en todos los partidos. Nos tocó un grupo complicado y queremos demostrar que merecemos estar ahí. Y que también podemos pasar a cuartos de final”, agregó el jugador, de 30 años.
El equipo albiceleste integra el Grupo A del torneo de balonmano en Rio 2016 y no lo tendrá para nada fácil al tener que enfrentarse a las potencias Francia y Croacia. Los dos equipos han dominado el balonmano Olímpico masculino en los últimos 20 años, cada uno con dos medallas de oro en su haber.
Son seis equipos por grupo y los cuatro primeros pasan a cuartos de final. Al respecto, Simonet analiza: “Ya sabemos que va a ser duro y por cada fila de méritos, si querías elegir un rival, era el que finalmente fue al otro grupo. Francia es el actual campeón del mundo y ganó todo en los últimos años. Qatar, subcampeón del mundo. A Dinamarca le empatamos en el mundial del año pasado (24-24) y están avisados que le podemos morder los talones. Van a querer tomarse revancha. Croacia está con mucho recambio, pero sigue siendo una potencia de este deporte. Y Túnez es un equipo que está en nuestro escalón, al que hay que ganarle sí o sí y buscar un batacazo contra los otros rivales”.
Los partidos se llevarán a cabo en la Arena del Futuro, el pintoresco estadio ubicado en el Parque Olímpico de Barra, donde se disputará todo el certamen de balonmano.
Simonet dijo que Argentina necesita dos victorias en la fase de grupos. Y si llegan esos triunfos, ¿contra quién les gustaría cruzarse? “En cuartos, contra el que venga. Tener a todos los buenos en nuestro grupo quiere decir que, si pasás, es una de esas no tenés un partido imposible. No quiere decir que sea fácil para llegar a la semifinal, pero una vez que cumplís el sueño de pasar a cuartos, pasás a soñar con la medalla”, respondió.
Es decir, que el podio está en sus pensamientos e ilusiones: “Si me hablás de una medalla Olímpica, me largo a llorar de solo imaginarlo, de tener la chance de pelear por ella. Es una locura. Sería algo que nunca más se va repetir”.
El único triunfo que logró el seleccionado argentino en los Juegos Londres 2012 fue ante Gran Bretaña, el local. Un resultado 32-21 con un tremendo partido de Sebastián Simonet, que aportó seis goles y siete asistencias. “Soy más pasador que goleador, pero sí, fue el partido que más goles metí. Gran Bretaña era un equipo joven que venía creciendo. Supimos cerrarlo y lograr la primera victoria para Argentina en un Juego Olímpico. Igual, el partido que nos acordamos es el de Túnez, que lo perdimos por poco (25-23), a lo ultimo, y si ganábamos pasábamos de ronda”, recordó.
Simonet, que acaba de pasar al Ademar León de España, se destaca por ser el cerebro dentro del equipo argentino la cancha, con gran visión de juego y un productivo lanzamiento externo.
Como es costumbre en muchos países, en Argentina se bautiza a las selecciones con nombres llamativos. Están Los Pumas (rugby), Las Leonas (hockey sobre césped femenino), Las Panteras (voleibol femenino) o Los Murciélagos (fútbol para ciegos), por citar algunos. En este caso, el balonmano no es la excepción a la regla: los llaman Los Gladiadores.
Simonet festejó son sus seguidores la victoria de Argentina ante Guatemala en su debut en el torneo panamericano en Buenos Aires:
Ginóbili y Messi, dos referentes
Simonet tiene grandes recuerdos de su debut Olímpico. “Una de las cosas más emotivas fue desfilar en la ceremonia inaugural, ver a (el tenista serbio Novak) Djokovic con su bandera, deportistas que ver por la televisión ganando finales de Grand Slam o de NBA, es muy fuerte. O hasta que se vuelva normal que (el basquetbolista argentino de los San Antonio Spurs) Manu Ginóbili te salude en el ascensor y te pregunte por el equipo. Manu es un monstruo del deporte y junto a (Lionel) Messi son los dos referentes deportivos que tiene Argentina, ejemplos de la vida sana, la vida medida, por cómo se expresan y cómo viven el deporte”, dijo.
Sebastián Simonet trata de frenar al brasileño Lucas Candido en la final del torneo de balonmano de Toronto 2015 que le dió el oro a Brasil (Foto: Ezra Shaw/Getty Images)
Una familia del balonmano
Sebastián no es el único Simonet que brilla con la pelota en mano. Su padre Luis y su madre Alicia Moldes jugaron en las selecciones argentinas. Y actualmente, también son parte del primer equipo del país sus hermanos Diego, que está lesionado, y Pablo, ambos menores.
“Mis padres jugaban los dos al balonmano y ambos formaron parte de la selección argentina. Nosotros de chicos hacíamos muchos deportes, como fútbol, natación, voleibol y balonmano. En un momento nos inclinaos por el balonmano porque éramos altos y grandotes, además de que nos empezaron a llamar a selecciones de cadetes y juveniles”, contó al hermano mayor.
Sobre compartir plantel con sus hermanos, Sebastián dijo que “ahora lo siento más normal, son mis amigos”. “Hay momentos claves, como salir a la cancha, el momento del himno o ver a tus padres, eso es fuerte. Pasamos momentos muy buenos con mis hermanos en cancha, que no me los voy a olvidar más”, siguió. La mala en todo esto tiene que ver con la lesión de Diego, que sufrió una rotura de ligamentos y no podrá estar en Rio 2016: “Fue un golpe muy duro, porque sé lo que trabajó y lo que se rompió el alma para estar donde está. Este tipo de lesiones no se la deseo a nadie, menos a él. Las últimas giras fueron sin Diego y eso nos sirve para acomodarnos en ataque, ya que Diego es el distinto que tenemos en la faceta ofensiva. Estamos buscando variantes, reforzando cosas donde Diego no era tan vital y ocultando las falencias que tenemos sin él en cancha. Igual él está con nosotros, en el hotel, en la concentración y en los partidos, y eso nos ayuda muchísimo”.
Por último, Simonet se imagina un gran apoyo argentino en los primeros Juegos Olímpicos que se van a realizar en Sudamérica. “Conozco muchísima gente que va a viajar y que hizo de todo por conseguir la entrada. Vamos a sentirnos más locales. No se da todos los días tener un Juegos Olímpico cerca de casa. Somos un equipo que logramos que la gente se identifique con nosotros”, cerró.