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Un mundo nuevo

Aprendiendo a hacer la 'torzida'

Por RIO 2016

Los cariocas enseñan a fans de todo el mundo su particular manera de disfrutar los Juegos y animar a los equipos

Aprendiendo a hacer la 'torzida'

La alegría de los 'torcedores' brasileños no pasa desapercibida para los atletas internacionales. (Foto: Getty Images/David Ramos)

Desde el comienzo de los Juegos, el comportamiento apasionado de los hinchas brasileños se destaca en las arenas Olímpicas, pero también hay opiniones encontradas acerca del gusto excesivo por el abucheo. Gran parte del público nacional asiste por primera vez a los Juegos Olímpicos y, según los especialistas, tiende a recurrir a la cultura del fútbol, el deporte más popular del país. Entretanto, semejante entusiasmo se ganó el corazón de leyendas deportivas como el del velocista Usain Bolt y del nadador norteamericano Michael Phelps.
   
"Fue loco. Sinceramente, pensaba que mi corazón me iba a explotar en el pecho. Tener ese nivel de excitación, de aplauso en las tribunas durante la competición... No creo haber vivido nada igual", dice Phelps, veterano que compitió por quinta edición consecutiva en Río.

Michael Phelps (derecha) desfila con un cartel de agradecimiento para los hinchas (Getty Images/Adam Pretty)

Adoptado por el público en el duelo contra el argentino Juan Martín del Potro, el tenista serbio Novak Djokovich recibió aplausos efusivos incluso luego de su eliminación: "No sé cómo agradecerlo. Sentí ese tipo de atmósfera pocas veces en mi vida. Fue como si estuviese en mi país, me sentí como si fuese brasileño. Fue increíble".

Para el Time Brasil, el apoyo es aún más intenso y constante. La hinchada también está presente en deportes con poca tradición en el país, como el canotaje eslalon o el hockey sobre césped. Participante en los Juegos, la selección brasileña masculina de hockey sobre césped fue impulsada por los nuevos fans que confiaban en el difícil viraje del partido contra España, equipo al que terminó venciendo por 7 a 0. En canotaje eslalon, el atleta Pedro Gonçalves, quien ocupó el sexto lugar en K1, se sorprendió por la cantidad (y por la energía) de público en el Parque Olímpico de Deodoro. 

Además de los coterráneos y de los grandes ídolos internacionales, la hinchada verde y amarilla suele salir en defensa de atletas y equipos con menos chances: impulsó la remontada del equipo de baloncesto de Croacia contra España y trató de hacer lo mismo, aunque sin éxito, con el equipo de baloncesto de China contra el Dream Team de los Estados Unidos (entonando incluso cantos de última hora como “¡Oh oh oh Chi-na, Chi-na!”).

Para defender con ardor a su preferido, los brasileños son capaces de hinchar en momentos que requieren silencio (como en el saque de tenis o la largada de natación) o de abuchear atletas en pruebas individuales (como en la gimnasia o el tenis de mesa). Mark Adams, Director de Comunicación del COI, bromeó con la dificultad de entender la lógica de la hinchada brasileña en las arenas: "Pareciera que los fans brasileños son muy igualitarios. Resulta difícil entender por qué abuchean a un atleta y no a otro”.

Kayla Harrison, la estadounidense bicampeona Olímpica de judo en la categoría medio pesado en Rio 2016, sintió en la piel la presión de la hinchada brasileña por sacarle de las manos la medalla de oro a la gaúcha Mayra Aguiar, quien conquistó el bronce.

"Para ser honesta, pensaba que Mayra iba a ganar y pasar a la final, porque [los hinchas] me abuchearon todo el día, pero no importa. Los perdono, me encanta Brasil", comenta la atleta.

Rivales, árbitros, argentinos y Hope Solo (la portera de la selección estadounidense de fútbol que publicó una broma en las redes sociales sobre el zika en Brasil) son los principales blancos de las provocaciones. Muchos brasileños están en desacuerdo. En la Ceremonia de apertura, la carioca Christine Adamo adoptó la estrategia de aplaudir a la delegación argentina para ayudar a aplacar el abucheo de la platea durante el desfile de países: "¡Nunca aplaudí tanto a Argentina en mi vida! Me parece vergonzoso abuchear a un país de esa manera”.

Para promover un rivalidad saludable entre brasileños y argentinos, Río 2016 lanzó en las redes sociales la campaña #HermanosOlímpicos, apoyado por atletas como Gustavo Kuerten y Fernando Meligeni.

La pedagoga Érika Pires cuenta que, en tenis de mesa feminino, la atleta naturalizada brasileña Lin Gui tuvo que pedirle a la hinchada que tuviera clemencia con su adversaria: “La brasileña Lin Gui estaba ganando cuando la española comenzó a remontar. La hinchada abucheaba cada vez que la española se preparaba para sacar. Lin Gui pidió que pararan y la hinchada la respetó”.

El pedido de silencio de Bolt en las competencias de atletismo en el Estadio Olímpico de Engenhão y de los organizadores en el Campo Olímpico de Golf también se acató de inmediato.

Una voluntária sostiene un cartel para mostrarle a la hinchada cuándo debe hacer silencio (Rio 2016/Rafael Cavalieri)

Fan de baloncesto, el publicista Danilo Melo cree que la hinchada ha marcado una diferencia para el equipo brasileño. "En tenis, por desgracia no se está respetando el silencio que el deporte exige" opina.

El médico Guilherme Szerman tiene otra impresión, en especial en el caso del tenista alemán Dustin Brown, quien había sido abucheado incluso luego de haberse roto los ligamentos del tobillo en la disputa contra el brasileño Thomaz Belluci. 

“Solo abucheamos en algunos momentos cuando hizo bromas a la hinchada. Aplaudimos mucho al alemán cuando intentó volver a jugar y luego cuando abandonó el juego. Contaron mal la historia", comentó Szerman. 

En Hipismo CCE (Concurso Completo de Equitación) la euforia de la tribuna preocupó a los caballeros, dado que los animales podrían asustarse con tanto ruido. El juez llegó a pedir en varias ocasiones que la hinchada se guardara los aplausos para el final de la prueba. 

"La hinchada incluso gritó cuando los brasileños (Mario Appel y Carlos Parro) aparecieron. Faltó un poco de noción", expresa la bióloga Renata Novaes.

Para el periodista Marcelo Laguna, quien ya ha cubrido cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos, los brasileños están aprendiendo a hacer la hinchada en los deportes Olímpicos.

“La hinchada local, aún más latina, siempre va a hacer presión. Pero los brasileños están exagerando un poco. Es el fin del mundo abuchear en tenis de mesa o hacer ruido cuando el nadador está en el bloque de la piscina. Cuando está en el bloque es necesario un silencio absoluto porque el atleta tiene que oír la señal para no hacer una falsa partida. Es un reflejo de la falta de cultura deportiva. Tenemos un público que está viviendo los Juegos Olímpicos por primera vez", comenta Laguna.

Uno de los mayores legados de la primera edición de los Juegos en Brasil es permitir que los brasileños aprendan más sobre los deportes y el espíritu Olímpico, defiende Mário Andrada, director de Comunicación de Rio 2016:

“Los brasileños son muy apasionados y ruidosos en el deporte. Importaron los abucheos de la cultura del fútbol que es unilateral: mi equipo contra el tuyo. Río 2016 es una oportunidad de aprender a amar distintos deportes y a hinchar por ellos. Es una curva de aprendizaje y queremos ayudar en este proceso".

Christophe Dubi, director ejecutivo del Comité Olímpico Internacional que vive hace cuatro meses en Brasil, garantiza que el saldo es positivo: "Cualquiera que venga de afuera de Río y de otros países va a querer una experiencia carioca, y aquí la encuentra. Las instalaciones tienen una atmósfera increíble. Si camina por el parque, lo único que verá son sonrisas”.