10 datos para entender la increíble medalla de oro de Thiago Braz
El saltador de garrocha brasileño consiguió la medalla de oro en los Juegos de Rio 2016
El saltador de garrocha brasileño consiguió la medalla de oro en los Juegos de Rio 2016
. (Foto: Getty Images/Paul Gilham)
El lunes por la noche, Brasil se sorprendió cuando, el hasta entonces poco conocido Thiago Braz, conquistó la medalla de oro en salto con pértiga masculino. Al saltar los 6,03m y registrar un nuevo récord Olímpico, hecho que el atletismo brasileño no alcanzaba desde 1984, el atleta de 22 años alcanzó el mejor momento de su carrera hasta la actualidad.
Pero el éxito no fue por pura casualidad: exigió años de entrenamiento, planificación y varias competencias.
Conozca los 10 hechos que explican la trayectoria de Thiago.
Thiago Braz da Silva tenía apenas tres años cuando su madre lo abandonó. El vacío de esa ausencia fue llenado por sus abuelos, quienes siempre lo incentivaron a que fuera tras de su sueño: a diferencia de otros niños de la misma edad, ser atleta de salto con pértiga era su obsesión, luego de haber incursionado en el baloncesto. "Fueron como mis padres, les debo todo", comenta el atleta.
Lejos de cualquier tipo de diversión, el nuevo campeón Olímpico de salto con pértiga se casó con apenas 21 años. Su mujer, Ana Paula de Oliveira, es atleta de salto de altura y su escudera fiel. Cuando Thiago se lesionó el puño en 2014 al caer fuera del colchón en Diamond League, en Lausana (Suiza), fue ella quien le brindó un apoyo decisivo. El saltador tuvo que someterse a una cirugía y una larga recuperación. Perdió la temporada, pero no el año: caminó al altar en Marilia, su ciudad natal, en diciembre de ese año. Poco después, la pareja armó las maletas y partió rumbo a Europa.
Thiago siempre cita a Dios en sus entrevistas, pero prefiere que no se lo tilde de religioso. "No me gusta [que se me tilde de religioso] porque no predicaría en nombre de instituciones”, aclara antes de todo. “Creo en mi Dios, en el Dios de ustedes. Para mí, él es el centro de todo", les comenta a los periodistas en la zona mixta luego de la conquista. “Antes de la prueba, fui a hablar con mi pastor y me dijo: ‘Dios le va a permitir que sea campeón’. Entonces, cuando ya tenía asegurada la medalla de plata pensé: '¿Podré llegar a ser campeón? Creo que lo voy a intentar'. Y gané”.
La ciudad de Formia, Italia, queda a 100 km al sur de la capital Roma. Allí existe uno de los mejores centros de entrenamiento de atletismo del mundo cuyo director es el ucraniano Vitaly Petrov. El atleta siguió un régimen de estricta concentración para mejorar los resultados ya obtenidos: la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud (Singapur 2010) y el oro en el Mundial Sub-20 (Barcelona 2012). Además de enfocarse en los entrenamientos, también se centró en el estudio: ya concedía entrevistas en inglés y en italiano.
Thiago Braz se protege de la lluvia antes de la final de salto con pértiga (Foto: Getty Images/Paul Gilham)
Al mudarse a Italia, Thiago comenzó a ser entrenado por el ucraniano Vitaly Petrov, considerado como una de las leyendas de salto con pértiga del mundo. Petrov es uno de los mentores de quien ostenta hoy en día el récord mundial en la disciplina, el ucraniano Serguei Bubka, y también guió la carrera de la rusa Yelena Isinbayeva, la actual poseedora del récord mundial entre las mujeres.
El rendimiento de Thiago Braz en el Estadio Olímpico, en la gran final, encendió a la hinchada. Conforme pasaban los percusionistas y el atleta iba superando e incrementando la altura del listón, los brasileños se dieron cuenta de que llegaba la medalla. Y estaban exaltados. Él supo canalizar muy bien toda esa energía a su favor.
Thiago Braz festeja la medalla de oro en salto con pértiga (Foto: Getty Images/Alexander Hassentein)
Cuando vio que el francés Renaud Lavillenie se quedó en los 5,98m, Petrov le señaló a Thiago que había llegado el momento. Tenía que superar su gran desafío profesional, pasarle toda la presión a su rival y saltar por encima de los 6m por primera vez en su vida. El listón estaba en los 6,03m, y su salto fue simplemente perfecto. Incrementó en 11cm su mejor marca al aire libre. “Es algo que esperaba hace mucho tiempo, hace tres competencias que tratábamos de batir el récord de los 6m y hoy, en los Juegos Olímpicos, creo que fue incluso mucho más intenso y más sorprendente de lo que esperaba”, confesó el atleta.