Los Juegos Olímpicos

El Tenis de Mesa surgió aproximadamente en 1880, en Inglaterra, como un juego para después de la cena de las familias de clase alta, como una alternativa al Tenis sobre Hierba. Se improvisaba el equipo: una pila de libros formaba la red, la pelota podría ser la parte redondeada del tapón de una botella de champán y tapas de cajas de cigarros servían de raquetas.

En 1926, se fundó la Federación Internacional de Tenis de Mesa en Berlín, Alemania. En el mismo año se realiza el primer Mundial en Londres. El ingreso del deporte al programa olímpico solo se dio en los Juegos de Seúl, Corea del Sur, en 1988, con eventos para hombres y mujeres. En la edición de Pekín, en 2008, las disputas en equipo remplazaron las disputas dobles que se sumaron a los grupos individuales.

La dinámica del Tenis de Mesa es muy parecida a la del Tenis pero el deporte cuenta con sistemas propios de puntuación y servicio. Se disputan los partidos en juegos, que terminan en 11 tantos o cuando uno de los participantes consigue dos tantos de ventaja, en caso de empate 10-10.

Mientras en Tenis el servicio queda en manos del mismo servidor durante todo el juego, en el Tenis de Mesa, el saque es alternado a cada dos tantos —cuando el marcador está 10-10, cambia a cada tanto anotado de la disputa—. En los dobles, los jugadores se alternan entre sí, no solo en el servicio pero a cada vez que rebate la pelota.

Los partidos individuales se disputan en siete juegos, —el vencedor debe ganar cuatro juegos— mientras los eventos en equipos —con un máximo de tres participantes en cada equipo— cuentan con cuatro partidos individuales y uno doble, todos en cinco juegos. El lado que vence tres juegos, vence el confronto.

El sistema de disputa es eliminatorio, y los vencedores de cada grupo disputan la medalla de oro, mientras los perdedores de las semifinales se enfrentan por el bronce. El posicionamiento de cada participante en los grupos, sea en la disputa individual o en equipos, se determina según los rankings mundiales.