Los Juegos Olímpicos

El Ciclismo de Montaña es otra disciplina del Ciclismo que ingresó tarde al programa olímpico. Desde los Juegos de Atlanta, en 1996, hombres y mujeres compiten en esta prueba (Cross Country), en un terreno con subidas, bajadas y pistas de tierra.

La disciplina tuvo su origen en California, en la década de 70, cuando en el estado norteamericano, algunos ciclistas que buscaban algo distinto de las disputas en Ruta empezaron a practicar senderismo en montañas y en pistas de tierra. Miembros de un club en los alrededores de San Francisco, crearon una competición entre 1976 y 1979, cerca del puente Golden Gate, lo que generó interés por la disciplina.

El primer campeonato nacional del deporte tuvo lugar en Estados Unidos, en 1983. Siete años más tarde, impulsado por la popularidad creada en Australia y en Europa, se realizó el primer Mundial reconocido por la Unión Ciclista Internacional (UCI). El estreno en el programa olímpico se dio en Atlanta, y se sigue disputando la prueba desde entonces.

A pesar de que ambas competiciones se celebran al aire libre, existen diferencias importantes entre la bicicleta de Ciclismo de Montaña presenta y la de Ruta: los neumáticos son más anchos, tienen suspensión trasera y delantera para mejor absorción de impacto en los circuitos, y su material es mucho más resistente, pero sin comprometer el peso de la bicicleta, que es de aproximadamente 8 a 9 kg.

La prueba de Ciclismo de Montaña tiene una duración máxima que varía entre 1 h 30 min y 1 h 45 min. El número de vueltas de cada corredor será determinado por el tiempo medio por vuelta de su categoría, masculina o femenina. Los participantes deben completar así un número preestablecido de vueltas y el que termine primero es el vencedor.