Los Juegos Olímpicos

El Ciclismo BMX es la disciplina más reciente en disputa en los Juegos Olímpicos —su estreno se dio en Pekín, 2008. El deporte surgió a finales de la década de 1960, en California, simultáneamente a la expansión del motocross por todo el territorio norteamericano. Inspirados en los circuitos de rampas de tierra y repleto de obstáculos, niños y adolescentes construían pistas en los patios y terrenos cerca de sus casas, y así nació el Bicycle Moto Cross, o BMX.

Por su bajo costo, rápidamente se convirtió en una fiebre. En los años 70, surgió la primera federación para administrar el deporte, en Estados Unidos. Conforme las carreras se iban popularizando, iban llegando a otros continentes. Europa pasó a practicarlo a inicios de la década de 80, la Federación Internacional de BMX surgió en 1981, y en el año siguiente se realizó el primer Mundial de la disciplina. En 1993, la Unión Ciclista Internacional empezó a reglamentar el deporte. Las bicicletas cuentan con una sola marcha y un freno, ruedas aro 20 y cuadro resistente para aguantar las subidas, bajadas, rampas y obstáculos de las pistas.

El Supercross es el único evento de BMX en Juegos Olímpicos. Los participantes salen de una rampa de diez metros, y disputan diversas mangas con ocho ciclistas que duran 40 segundos. Los cuatro mejores van a la siguiente manga de competición hasta llegar a la ronda final. La pista tiene una pequeña diferencia de extensión: 470 m para hombres y 430 m para mujeres.