Los Juegos Olímpicos

Es difícil identificar un deporte que haya servido de base para el Balonmano: la disciplina deriva de una serie de juegos de equipo en los cuales la pelota pasaba de mano en mano hasta llegar al gol rival, en campos de hierba y con 11 jugadores de cada lado. Eran el Raftball, que surgió en Alemania en la década de 1890, y el Torball, que disputaban las operarias de fábricas de Berlín durante la Primera Guerra Mundial como una alternativa al fútbol.

A finales de la década de 1910, nació el Balonmano gracias a los esfuerzos de los profesores alemanes Max Heiser y Karl Schelenz que formularon las reglas para mujeres y hombres respectivamente. El prestigio de Schelenz hizo que se difundiera rápidamente la disciplina por toda Europa, por medio de sus alumnos. En 1928, surgió la Federación Internacional de Balonmano (IHF en inglés) durante los Juegos Olímpicos de aquel año en Ámsterdam.

En países como Suecia, los constantes problemas con las nevascas, y la dificultad para compartir los campos de hierba con los partidos de fútbol, llevaron el deporte a canchas cubiertas. Otro cambio importante de este nuevo estilo fue la reducción del número de jugadores, que pasó de 11 a siete.

A pesar de los cambios, la primera aparición del Balonmano fue en los Juegos de Berlín en 1936, en la modalidad externa de once jugadores en cada equipo. La disciplina solo volvió en la edición de Helsinki en 1952, como deporte de exhibición. Al mismo tiempo, los espectadores llenaban gimnasios en los países de Escandinavia para ver los partidos en el estilo más compacto.

La disciplina solo regresaría definitivamente al programa olímpico en los Juegos de 1972, en Múnich, en la modalidad en canchas cubiertas y con menos participantes por equipo, lo que conquistó definitivamente al público. Las competiciones de la categoría femenina se empezaron a disputar en la edición de Montreal, Canadá, en 1976.

El campo de Balonmano mide 40 x 20 metros, y las porterías tienen 3 x 2 metros. Un área de 6 metros rodea cada una de las porterías, donde los porteros pueden permanecer. Para hacer gol, los jugadores de campo necesitan lanzar la pelota detrás de esta línea, o saltando sobre ella.

Se permiten usar las manos y los brazos para pasar la pelota, que no puede nunca tocar por debajo de las rodillas. Los jugadores pueden tener la pelota hasta tres segundos y dar tres pasos. Después de eso, el jugador tiene que pasar la pelota o intentar lanzar a portería.

La pelota de cuero sintético tiene una circunferencia de 58 a 60 centímetros en la disputa masculina y de 54 a 56 cm en la femenina. Los partidos duran dos tiempos de 30 minutos cada uno —por ser un juego dinámico, es normal que la puntuación en los marcadores sea elevada—. Gana el equipo que marca más goles.

En los Juegos Olímpicos, el formato para las disputas masculinas y femeninas es el mismo: los doce países que participan en cada torneo se dividen en dos grupos de seis donde todos los equipos se enfrentan. Los cuatro mejores avanzan a la siguiente ronda, que es eliminatoria, y los mejores equipos de cada grupo disputan el oro. Ya los perdedores de las semifinales disputan el bronce.

En la fase eliminatoria, los partidos que terminaron en empate en el tiempo regular cuentan con una prórroga de dos tiempos de cinco minutos. Si persiste la igualdad, se disputa un nuevo periodo. En caso de que no haya un vencedor, se lleva a cabo una disputa de penaltis, o lanzamientos de siete metros, con cinco intentos por equipo y eliminación directa hasta que salga un ganador.